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Dra. Viridiana Rojas.
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08 enero

EL CANASTO REFLEXION DE INICIO DE AÑO

El Canasto

EL CANASTO Hola, Dios! ¿Cómo estás?... Te escribo para saludarte y porque ahora sí tengo que surtirme, pues la "canasta básica" con que me mandaste al mundo, se me ha ido agotando a lo largo de estos años… Por ejemplo, la paciencia se me acabó por completo, igual que la prudencia y la tolerancia. Ya me quedan poquitas esperanzas, y el frasquito de fe está también vacío. La imaginación también está escaseando por estos rumbos. También debes saber que hay cosas de la canasta que ya no necesito como la dependencia y esa facilidad para hacer berrinches, que tantos corajes y problemas me han ocasionado. Así que quisiera pedirte nuevos productos para la canasta… Para empezar, me gustaría que rellenaras los frascos de paciencia y tolerancia (pero hasta el tope), y mándame por favor el curso intensivo "Cómo ser más prudente", volúmenes 1, 2 y 3. Envíame también varias bolsas grandes, pero "bolsas grandes" de madurez que tanta falta me hace. También quisiera un costal de sonrisas, de ésas que alegran el día a cualquiera. Te pido que me mandes dos piedras grandes y pesadas para atarlas a mis pies y tenerlos siempre sobre la tierra. Si tienes por ahí guardada una brújula para orientarme y tomar el camino correcto, te lo agradecería mucho. Regálame imaginación otra vez; pero no demasiada, porque debo confesar que en algunas ocasiones tomé grandes cantidades y me empacho. Nuevas ilusiones y una doble ración de fe y esperanza también me caería excelente. Te pido también una paleta de colores para pintar mi vida cuando la vea gris y oscura. Me sería muy útil un bote de basura para tirar todo lo que me hace daño. Por favor, mándame un botecito de merthiolate y una cajita de curitas para sanar mi corazón, porque últimamente ha tropezado bastante y tiene muchos raspones. Te pido unos disquetes, porque tengo el cerebro lleno de información y necesito espacio para guardar más. Te pido muchas zanahorias, para tener buena vista y no dejar pasar las oportunidades por no verlas. Necesito también un reloj grande, muy grande, para que cada vez que lo vea me acuerde de que el tiempo corre y no debo desperdiciarlo. Podrías mandarme muchísima fuerza y seguridad en mí mismo, sé que voy a necesitarlas para soportar los tiempos difíciles y para levantarme cuando caiga. También quisiera un bote de pastillas de las que hacen que crezca la fuerza de voluntad y el empeño, para que me vaya bien en la vida y te pido unas tres o cuatro toneladas de "ganas de vivir", para cumplir mis sueños. Necesito también una pluma con mucha tinta, para escribir todos mis logros y mis fracasos. Pero más que nada, te pido que me des mucha vida, para lograr todo lo que tengo en mente y para que el día que me vaya contigo, tenga algo que llevarte y veas que no desperdicié el tiempo aquí en la Tierra. Te agradezco lo que me puedas mandar y te agradezco el doble, todo lo que me mandaste la primera vez.

 

 



08:53 p.m. GMT  |  Comentarios leídos (0)

EL AUTO ESTIMA EN TUS HIJOS

La autoestima es un ingrediente muy importante para una vida exitosa y feliz. Una persona puede ser bendecida con inteligencia y talento pero si carece de autoestima, puede resultar un obstáculo para alcanzar el éxito en sus tareas, relaciones y virtualmente en todas las áreas de la vida.

Los primeros años en la vida de un niño son el fundamento de una sana autoestima.

Como padres, no podemos controlar todo que nuestro hijo ve, oye o piensa, ni como esto contribuirá a la imagen de si mismo. Pero podemos hacer mucho. Tenemos al niño en sus primeros años de vida; Di-s nos dio un regalo especial--un ser humano nuevo con la "pizarra limpia." Durante estos años, lo qué entra en la mente de nuestros hijos es muy impactante, y deja una marca de por vida. Por ello, los padres tienen una oportunidad única, irrepetible de abrir "la cuenta bancaria de la autoestima" en la cuál el niño almacenará muchas cosas positivas sobre si mismo. En los años y décadas por venir, esta "cuenta bancaria" se enfrentará con las experiencias negativas de la vida, que son inevitables.

¿Cómo comenzamos la cuenta bancaria de nuestros hijos? ¿Cómo podemos, como padres, aumentar la autoestima de nuestros hijos? Aquí hay algunas sugerencias:

1. Demuestre amor y afecto a su hijo. Todas nuestras acciones con nuestros hijos, desde la infancia, se deben hacer con afecto y amor. Un bebé que fue tratado con amor y afecto tendrá la sensación subconsciente que es lo suficientemente digno e importante para ser amado.

2. Felicite a su hijo. Dé a su hijo tantos elogios como sea posible, siempre que hagan algo correctamente. Dígale, "Estoy muy orgulloso de ti. Eres muy especial. Me gusto la manera que lo has hecho. "

3. Haga sus elogios creíbles. Es importante, sin embargo, que los elogios sean creíbles. Los elogios exagerados como, "Eres el mejor del mundo. Eres la persona más agradable que existe " pueden ser contraproducentes. El niño desarrollará un ego exagerado, y esto puede afectar la relación con sus amigos, y a la larga, tendrá un efecto negativo en su autoestima.

4. Fije metas para su hijo. La meta debe ser alcanzable—vestirse solos, conseguir una mejor calificación en la próxima prueba. Fije metas que sean acorde a la edad y las capacidades de su hijo (fijar una meta inalcanzable tiene un efecto negativo). Mientras el niño se esfuerza en lograr la meta, acompáñelo y felicítelo a cada paso del camino. Una vez que su hijo alcance la meta, felicite su logro y refuerce su imagen personal de emprendedor.

5. Critique la acción, no a la persona. Cuando su hijo haga algo negativo, dígale, "Eres un niño bueno y especial, no debes hacer esas cosas" en vez de decir, "eres malo."

6. Tome en cuenta los sentimientos de su hijo. Cuando su hijo sufra un golpe a la autoestima, es importante considerar sus sentimientos. Por ejemplo, si su hijo se siente ofendido por un comentario hecho por un amigo o un profesor, dígale "Sí, se que te ofendió lo que dijo esa persona " o "Se que sientes que tu amigo no te quiere". Solo después que su hijo sienta que sus sentimientos son importantes y tomados en cuenta, él estará abierto para que usted alimente su autoestima mostrándole toda la gente que si lo quiere y respeta, y las cosas positivas que otros han dicho sobre él.

7. Siéntase orgulloso de su hijo. Habitualmente, debemos recordar decir a nuestros hijos cuan afortunados y orgullosos somos de ser sus padres.

8. Hable positivamente de su hijo en presencia de la gente importante en su vida, como abuelos, profesores, amigos etc.

9. Nunca compare a su hijo con otros. Nunca le diga: "¿Por qué no eres como Pablito?". Y cuando tales comparaciones son hechas por otras personas, tranquilice a su hijo y dígale que el es especial y único a su manera. "

10. Asegúrese que cuando otros traten con su hijo sepan cuales son sus puntos fuertes. Al principio del año escolar, hable con los profesores de su hijo y dígales cuáles son sus puntos fuertes y las áreas en las cuales él o ella sobresalen, de modo que el profesor tenga una perspectiva positiva de ellos y continúe fortaleciendo estos puntos.

11. Dígale a su hijo regularmente que lo ama incondicionalmente. Cuando fallan, o hacen algo incorrecto, recuerde decirles, "¡Eres especial para mí, y yo te amo siempre, sin importar lo qué pase!"

12. Mejore su propia autoestima. Usted necesita verse a si mismo positivamente. Los padres que carecen de suficiente autoestima tendrán dificultades para mejorar la autoestima de sus hijos. Un buen padre es un padre que sabe que él o ella no son perfectos pero se valoran por lo que son, siempre intentando crecer y mejorar.

12 Pasos para Mejorar la Autoestima de sus Hijos

 




08:51 p.m. GMT  |  Comentarios leídos (0)

28 octubre

ME GOLPEA POR QUE ME AMA

En las ultimas semanas, todos hemos escuchado en alguna ocasión testimonios y noticias sobre el trato que reciben algunas mujeres por parte de sus parejas. También es verdad de que no siempre este trato es producido exclusivamente por ellos sino también por otros miembros cercanos de su familia.

La palabra maltrato es mencionada por los medios de comunicación como forma de definir una situación en la que la mujer permite durante años vivir completamente sometida a una persona. Cada vez que aparece una mujer asesinada o lesionada en manos de su marido todos nos estremecemos, pero también es verdad que nos preguntamos “por qué deja que le haga eso”. Estos pensamientos surgen en más de una ocasión en las personas que actuamos como observadores, expresiones como “yo no permitiría nunca que nadie me diese una bofetada” surgen inmediatamente después de que nos enteramos que se ha producido una nueva agresión de violencia doméstica.

Todos estamos de acuerdo en que, generalmente, la mujer es la víctima y el marido el agresor, pero cuando criticamos a la víctima por haber aguantado esa situación, lo que estamos haciendo es volver a agredirla, la estamos convirtiendo nuevamente en una víctima.

A continuación voy a intentar esbozar brevemente el por qué una mujer, que aparentemente no tiene necesidad alguna de aguantar estas situaciones, lo hace. En ello han influido diferentes factores: el entorno familiar en el que la mujer creció, el nivel de autoestima que posea, el apoyo familiar que recibe, la percepción que tenga de las relaciones de pareja y la sociedad en la que viva.

Intento que comprendamos a las víctimas de agresiones domésticas, que las apoyemos y que no les exijamos conductas y actitudes que bien no han aprendido o que no las saben aplicar.

Si nos fijamos bien, este tipo de agresiones van asociadas a las relaciones amorosas por lo que la forma en que ellas perciben este tipo de relaciones es diferente a otras mujeres. La víctima percibe las relaciones como amor romántico. El amor romántico se ha inculcado en la educación de las niñas, las adolescentes y las mujeres en general. Desde las telenovelas pasando por los millones de novelitas “rosas” siempre encontramos la misma estructura: conquista, amor deslumbrante, apasionada entrega interrumpida por terribles desencuentros, malentendidos, obstáculos de todo tipo, impedimentos gravísimos y, después de grandes sacrificios y transformaciones, llega el final, donde todo se aclara y se encamina a una gloriosa felicidad. Las ideas acerca de este tipo de amor que nos han inculcado se caracterizan por:

- La entrega total.

- Hacer del otro lo único y fundamental de la existencia.

- Vivir experiencias muy intensas de felicidad o de sufrimiento.

- Depender del otro y adaptarse a él, postergando lo propio.

- Perdonar y justificar todo en nombre del amor.

- Consagrarse al bienestar del otro.

- Estar todo el tiempo con él.

- Pensar que es imposible volver a amar con esa intensidad.

- Desesperar ante la sola idea de que el cónyuge se vaya.

- Sentir que nada vale tanto como esa relación.

- Pensar todo el tiempo en el otro, hasta el punto de no poder trabajar, estudiar, comer, dormir o prestar atención a otras personas “no tan importantes”.

- Prestar atención y vigilar cualquier señal o signo de altibajos en el amor o el interés del otro.

- Idealizar a la otra persona, no aceptando la existencia de ningún defecto.

- Sentir que cualquier sacrificio es poco si se hace por amor al otro.

A esta forma de concebir el amor, le sumamos una autoestima baja o desvalorización. Muchas circunstancias familiares responden a un contexto social estructurado a partir de la inferioridad y marginalidad de la figura femenina. Se establece un círculo vicioso en el que las experiencias negativas vividas en la familia se intensificarán por los factores sociales y culturales que establecen la discriminación de la mujer. La familia es un pilar fundamental en el fortalecimiento de la autoestima en cualquier niño. Si la familia no ayuda al niño a que desarrolle adecuadamente su personalidad, y que no crezca creyendo en él mismo; cuando el niño/a sea adulta irá arrastrando el sentimiento de inferioridad ante los demás y justificará positivamente las acciones de los demás hacia él/ella.

Esta forma de menoscabo de la propia persona se encuentra incorporada a la personalidad como secuela de la crianza, propiciada por un contexto social en el que la mujer ocupa un lugar secundario. A todo esto, como hemos comentado anteriormente, se agrega el concepto de amor romántico, con su carga de altruismo, sacrificio, abnegación y entrega, que se les enseña a las mujeres desde que nacen a través de múltiples canales por los que se filtra la cultura vigente. Algunas de las vivencias de una mujer de baja autoestima son:

- Se siente inferior y cree que los demás son más inteligentes, más capaces o tienen más suerte.

- Se compara siempre de manera negativa con los otros.

- Se siente perdida, abandonada e inútil aunque obtenga elogios, premios y títulos.

- Se tiene desprecio y duda siempre de sí misma.

- Cree que no puede bastarse a sí misma y que nadie le prestará atención, ni le dará trabajo ni la oportunidad que necesita.

- Se siente insignificante, fea, frágil, desvalida, defectuosa, muy gorda o muy flaca, pero siempre mal.

- No se cree digna de que la amen y la acepten tal cual es.

- Aunque triunfe, siente que está engañando a la gente y que en cualquier momento descubrirán que no sabe nada o no sirve para nada.

- Admite todas las críticas y los rechazos que recibe como si los mereciera o fueran todos justos.

- Se retrae, se paraliza y se queda “en blanco”, sin conseguir expresarse en las situaciones en que se siente examinada o enjuiciada.

- No se atreve a reclamar lo suyo, ni a defender sus derechos y necesidades.

- Creer que todos la miran y están pendientes de lo que hace o que pueden adivinar sus pensamientos.

- Se siente vacía y sola.

- Siempre escucha a los demás, pero no tiene con quién hablar de sí misma.

- Tiene que dar todo, prestar todo, ser buena con todos.

- Está siempre atenta a satisfacer a la madre, al marido, a los hijos, creyendo que así la van a querer más.

- Nunca está satisfecha por su apariencia por más que se esfuerce.

- No sabe qué le gusta, qué prefiere, qué opina o qué piensa a cerca de las cosas.

- Se autorreprocha e insulta por cada error, equivocación u olvido.

- Siente culpas irracionales. Se cree agresiva y pide perdón por todo.

- No acepta elogios, disimula sus virtudes y enumera sus defectos.

- No expresa su enfado, ni se atreve a contradecir a nadie.

- No puede pensar en sentarse o distraerse, pues se siente culpable o en falta respecto de sus obligaciones.

- Vive temerosa de mostrarse sucia, de tener mal olor, de estar arrugada, de que su ropa la deje en ridículo o de hacerse notar por algo.


Cuando una persona se siente capaz y valiosa porque ha sido aceptada desde que nació, puede reconocer su derecho al respeto y a la defensa de sus necesidades. Se siente dispuesta y capaz de afrontar los problemas. Se permite equivocarse, aprender, rectificar y seguir adelante sin sentir desconfianza de sí misma. Cuando le va bien disfruta y se siente contenta consigo misma, pues tiene conciencia de que posee méritos legítimos.

Podemos decir que una persona así tiene una buena autoestima. Confianza y respeto por la propia persona son la base de la autovaloración positiva. Está centrada en un sentimiento que expresa la valoración y el conocimiento de la capacidad y de las cualidades personales reales, incluyendo una evaluación no exagerada de sus limitaciones o defectos humanos.

Cuando nuestra individualidad, con sus rasgos, sus proyectos y sus ideas, deja de ser el eje de nuestra vida para que otra persona ocupe totalmente ese lugar, se produce un desequilibrio y un vacío interior, la anulación de la personalidad y la gestación de una enorme dependencia. Todo lo que dice, hace o piensa el otro pasa a ser vital para nuestra seguridad. La extrema necesidad de aprobación y la esclavización espiritual y hasta física (“no salgo por si llama justo en ese rato”) llevan a un estado de inquietud permanente. Todo se vuelve amenazante para ese amor dependiente (¿y si él se cansa, se aburre, compara, descubre …?).

En este sentido, el hombre violento también es dependiente de su esposa. Su baja autoestima le lleva a controlar todo lo que ella hace, pues se siente inseguro de que lo quiera y lo acepte por él mismo. De ahí que utilice todas las técnicas de abuso emocional para socavar la autoconfianza de la mujer, haciéndole creer que no puede arreglárselas sola y que es una inútil.

Las mujeres involucradas en estas situaciones, impulsadas por su desvalorización, no perciben la humillación que implica el esfuerzo de intentar arrancar amor, interés o cuidados auténticos a quien no puede o no quiere darlos o sentirlos. Por eso, esas mujeres en vez de protegerse, perseveran: “si supiera qué le está pasando; si lo pudiera ayudar más; si me esforzara por ser mejor y darle todos los gustos”.

Si tomamos entonces las circunstancias familiares, les agregamos el estereotipo femenino de la tolerancia, la pasividad y la sumisión, complementario del masculino de la actividad, la independencia y el dominio, y juntamos todo con la imagen cultural del amor romántico, estaremos en condiciones de comprender mejor cómo se llega a ser una mujer maltratada y por qué es tan grande el número de ellas en todas las sociedades que sustentan tales pautas. La mujer maltratada no es una enferma o una persona masoquista, sino un ser humano que, al fin y al cabo, no ha pretendido más que ajustarse estrictamente a lo que la sociedad y la institución familiar le han inculcado y han exigido de ella.

Por todo ello, aceptemos nuestra responsabilidad como miembros de una sociedad intolerante, impulsemos la co-educación, rebelémonos ante las leyes y la permisividad social, colaboremos activa y diariamente en un cambio social, y evitemos el victimismo y el ataque continuado que recibe una víctima por la sociedad.




09:57 p.m. GMT  |  Comentarios leídos (1)

21 septiembre

POEMA DEL MES
Alguien te ama


Hay Alguien que en ti piensa

más de lo que te imaginas;
Alguien que es tu defensa
con sus manos divinas.

Alguien que de los cielos
lee tu corazón;
que ausculta tus anhelos
y escucha tu oración.

Dios te quiere inmensamente
no lo dudes ni un momento.
No lo dudes que Dios siente
tu amargura y sufrimiento.

Pero, que no te venga el desaliento
porque Dios no se echa atrás
y afirmó con juramento
que al pedirle algo en tus cuitas
todo lo que necesitas,
lo recibirás.


11:22 a.m. GMT  |  Comentarios leídos (0)

niños rebeldes
Aunque en nuestra cultura se supone que los niños aceptan la guía de los adultos, casi todos se rebelan de vez en cuando para mostrar su independencia. Sin embargo, unos cuantos parecen estar en constante conflicto con las figuras de autoridad; discuten, aunque aparentemente no haya razón. No saben lo que quiere decir cooperar y son agresivos y competitivos.

Al niño y al adolescente rebeldes, les encanta dirigirlo todo. Para ellos los adultos representan el principal obstáculo para lograr ocupar su posición de mando y desde el principio rechazan su relativa dependencia de ellos. A casi todos los niños les tranquiliza que cuentan con la guía de los adultos, en cambio al niño rebelde, le incomoda.

Mantiene una actitud negativa aunque no le sea útil. Sus expresiones de enojo no desaparecen. Utiliza sus emociones para demostrar su terquedad. No se da cuenta de lo inadecuada que parece su conducta a los demás. Se interesa más en reclamar sus supuestos derechos, que en controlar su actitud negativa. Prefiere competir que cooperar. Competir es emocionante. No se sabe quién ganará, le gusta medir sus habilidades con los demás.

Aunque la competencia exagerada suele transformarse en agresión y ésta puede provocar la insensibilidad a las necesidades de los demás e impedir que advierta los beneficios de cooperar con otras personas. Decide lo que está bien o mal, según las consecuencias de sus actos.

En general los adolescentes que han madurado, distinguen entre lo que está bien y lo que está mal a partir de razonamientos más elevados que los de un adolescente rebelde. Su empecinamiento y egoísmo, les hace ver las cosas sólo desde su punto de vista. Su insistencia en juzgar sus actos por sus consecuencias y no a partir de razones sólidas provoca muchas discusiones entre padres e hijos.

No reacciona bien a medidas de disciplina normales. Como el niño rebelde sólo ve las cosas desde su punto de vista, les da un valor muy `personal a los premios y castigos que recibe. Saben que a las personas mayores les cuesta trabajo comprender su comportamiento, así que aprovechan el descontrol que provocan cuando intentan manipular a los demás.

- Cómo tratar a un niño rebelde.

En la Unidad familiar debe existir un "cabeza de familia". Por cultura, norma social o teorías freudianas, esta figura debería ser representada por el padre, quien para corregir una conducta rebelde del niño debe a su vez, modificar la forma de "ordenar".

Seguramente su hijo ha aprendido a salirse con la suya a pesar de las intimidaciones, críticas, castigos; y sacar provecho de las discusiones y confrontaciones. Los padres tenemos que reconocer que cedemos nuestro propio terreno y acabamos implicados en el de nuestros hijos.

Estos niños saben identificar rápidamente cuando un adulto está descontrolado y con gran habilidad maneja estas situaciones para lograr dominarlo.

La clave siempre reside en el control y en no manifestar las emociones que nos provocan (enfados, chillidos, castigos, etc...). Hay que enseñarles a que sus problemas forman parte de su propia responsabilidad. En cuanto un adulto cambia su actitud ante un niño rebelde, éste se equivoca al pensar que tiene controlada su conducta. Para educar convenientemente a un niño rebelde, debe, como anteriormente he expresado, de responsabilizarse de su comportamiento, hacer que llegue por sí mismo a conclusiones sobre su conducta. Si tratamos de forzarlos a hacer algo, lógicamente fomentamos su reacción contraria. No debemos obligarles a hacer nada, sino darles opciones para que tomen su propia decisión, pero siempre con unas condiciones. Algunos ejemplos: "Si sacas malas notas, harás los deberes antes que nada. Si las notas son buenas, por la tarde haz lo que quieras..." Si llega tarde a casa, la semana siguiente regresará más temprano. Si es puntual, tendrá un horario más flexible. Si se rebela, se irá a su habitación, mientras que si guarda la compostura, podrá expresar libremente sus puntos de vista, etc...

Debemos tener en cuenta que el niño rebelde observa atentamente si sus padres o adultos cumplen o no lo que le dicen. Cuando nosotros no respetamos lo dicho, estos niños evaden su responsabilidad y siguen manteniendo su conducta rebelde. Acordémonos de lo anterior. Las palabras y los actos deben estar en acorde.

Tratar a un niño rebelde suele ser frustrante para los padres, al igual que comunicarse con él. Para esto, la comunicación debe tener dos cualidades:

- Paciencia y

- Oportunidad.

Existen tres sugerencias poder lograr el control de un niño rebelde:

1.- Escuchar, en lugar de intervenir directamente. El niño rebelde necesita que le dejemos expresar todas sus opiniones y emociones, para liberarse de la tensión que guarda dentro. Los adultos podemos ayudarle escuchando atentamente sus reflexiones, independientemente de que estamos o no de acuerdo con ellas.

2.- Predicar con el ejemplo.

3.- Establecer una buena relación antes de cualquier confrontación. Cualquier niño deja guiarse por un adulto y el niño rebelde lo necesita. Si le falta esa guía, su vida puede ser un absoluto fracaso. Por ello, la comunicación debe ser una información útil, es decir, la expresión de una crítica hay que realizarla en el momento oportuno, para que el niño las aprecie constructivamente. Mantener una buena relación es fundamental, e intentar ponernos en su lugar observando la vida desde el punto de vista de ellos.

Cuando el niño siente que el adulto además de comprenderlo lo acepta, entonces aprueba con mayor disposición las críticas, que le servirán para su cambio de actitud.

En resumen; antes de darle consejos para corregirle, hay que escucharle detenidamente.

Si es importante el contacto verbal, igual significación tiene el contacto físico para lograr una buena comunicación, que tanto para el niño como para el adolescente adquiere varios significados. Le da seguridad y sentimiento de que está en presencia de alguien mayor y con más experiencia. La transmisión de afecto muestra disposición a participar de sus experiencias y lograr un vínculo positivo con el niño rebelde.


11:15 a.m. GMT  |  Comentarios leídos (0)

 
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